Fundación Botellas de Amor: un modelo de reciclaje que cautiva

Un innovador modelo de reciclaje con amplios beneficios ambientales y sociales está recibiendo el respaldo de importantes empresas e instituciones en Colombia y América Latina.

La Fundación promueve el llenado de botellas con residuos de empaques flexibles generados en escuelas y hogares, para transformarlos en madera plástica utilizada para construir parques infantiles, mobiliario urbano y viviendas en beneficio de poblaciones vulnerables.
La Fundación promueve el llenado de botellas con residuos de empaques flexibles generados en escuelas y hogares, para transformarlos en madera plástica utilizada para construir parques infantiles, mobiliario urbano y viviendas en beneficio de poblaciones vulnerables.

Dentro de las cadenas de reciclaje, la recuperación de empaques flexibles no ha logrado una consolidación suficiente para responder a la creciente preocupación por su adecuada disposición y uso. No obstante, los volúmenes de residuos de este tipo de material son importantes y la reutilización que puede hacerse de ellos encuentra numerosas aplicaciones en diversos campos.

Y es a esta necesidad a la que está respondiendo la Fundación Botellas de Amor, creada en 2016 en Colombia para ofrecer una solución integral al manejo sustentable de residuos de plásticos flexibles y mejorar la calidad de vida de comunidades vulnerables en Colombia y América Latina. A través de una estrategia participativa con instituciones, empresas y comunidades, la Fundación promueve el llenado de botellas con residuos de empaques flexibles generados en escuelas y hogares, para transformarlos en madera plástica utilizada para construir parques infantiles, mobiliario urbano y viviendas en beneficio de poblaciones vulnerables.

Durante los 2 primeros años de funcionamiento la Fundación ha recolectado alrededor de 130 toneladas de materiales posconsumo y más de 1.000 posindustrial, con los cuales se han donado 5 viviendas, 18 mesas comedores, 10 bibliotecas, 5 parques infantiles, 10 puntos ecológicos y 60 puentes.Durante los 2 primeros años de funcionamiento la Fundación ha recolectado alrededor de 130 toneladas de materiales posconsumo y más de 1.000 posindustrial, con los cuales se han donado 5 viviendas, 18 mesas comedores, 10 bibliotecas, 5 parques infantiles, 10 puntos ecológicos y 60 puentes.

La estrategia comprende además la recepción de excedentes plásticos de la industria, que se convierten en recursos económicos y en materia prima, y ayudan además a las empresas participantes a cerrar el ciclo de gestión de los residuos de sus procesos.

“En nuestro proyecto integramos empaques plásticos flexibles posconsumo con materiales posindustriales, que se convierten en materia prima para la industria de fabricación de madera plástica”, anota John Berrío López, director de la Fundación. Durante los dos primeros años de funcionamiento la Fundación ha recolectado alrededor de 130 toneladas de materiales posconsumo y más de 1.000 posindustrial, con los cuales se han donado 5 viviendas, 18 mesas comedores, 10 bibliotecas, 5 parques infantiles, 10 puntos ecológicos y 60 puentes.

“En nuestro proyecto integramos empaques plásticos flexibles posconsumo con materiales posindustriales, que se convierten en materia prima para la industria de fabricación de madera plástica”, anota John Berrío López, director de la Fundación. Durante los dos primeros años de funcionamiento la Fundación ha recolectado alrededor de 130 toneladas de materiales posconsumo y más de 1.000 posindustrial, con los cuales se han donado 5 viviendas.“En nuestro proyecto integramos empaques plásticos flexibles posconsumo con materiales posindustriales, que se convierten en materia prima para la industria de fabricación de madera plástica”, anota John Berrío López, director de la Fundación. Durante los dos primeros años de funcionamiento la Fundación ha recolectado alrededor de 130 toneladas de materiales posconsumo y más de 1.000 posindustrial, con los cuales se han donado 5 viviendas.

Llenado de amor

El llenado de botellas de PET con empaques flexibles ha demostrado ser un mecanismo eficiente de recolección, clasificación y procesamiento de un material que no ha contado tradicionalmente con canales de reciclaje muy establecidos.

Cada botella que se llena y se transporta a las instalaciones de procesamiento contiene el esfuerzo de todas de las personas que con su decisión de reunir empaques flexibles sueltos contribuyen a la limpieza del entorno, a la institución educativa a la que pertenecen o al mejoramiento de las condiciones de vida de miembros de comunidades vulnerables

El material dentro de las botellas es la materia prima de una solución que alguien disfrutará más adelante: los alumnos que aprenden en el aula de clase y hacen sus tareas en la mesa de trabajo; los niños que disfrutan el tiempo libre en el parque de juego al aire libre; el kiosko que sirve para distintas actividades escolares; o la vivienda construida con madera plástica en la que un reciclador habita con su familia.

La Fundación entrega a las instituciones educativas herramientas pedagógicas en contraprestación por el llenado de las botellas, con valores equivalentes.

El llenado de botellas de PET con empaques flexibles ha demostrado ser un mecanismo eficiente de recolección, clasificación y procesamiento de un material que no ha contado tradicionalmente con canales de reciclaje muy establecidos.El llenado de botellas de PET con empaques flexibles ha demostrado ser un mecanismo eficiente de recolección, clasificación y procesamiento de un material que no ha contado tradicionalmente con canales de reciclaje muy establecidos.

Un modelo en expansión

Un año después de su creación, la Fundación Botellas de Amor comenzó la difusión de su trabajo en redes sociales y encontró entusiastas respuestas de personas en Colombia y en otros países, que marcaron el inicio de una etapa de rápida expansión.

Inicialmente en Argentina, y luego en países como Ecuador, Chile, Perú y Panamá, la acogida a la idea de recuperación de empaques flexibles en botellas se transformó en sedes de la fundación, que hoy trabajan activamente en la aplicación del modelo y en la creación de mejores condiciones de vida para miembros de numerosas comunidades y centros educativos.

“El proyecto cobra cada día más fuerza”, dice Berrío, “hemos recibido llamadas de personas de Costa Rica, República Dominicana, Francia, Suiza y África, que muestran un gran interés por nuestro proyecto y que esperan respaldarlo o implementarlo en sus países”.

El director de la Fundación promueve la iniciativa en foros y encuentros empresariales e institucionales, donde el modelo ha tenido gran eco. “Estuve recientemente en la reunión de la Alianza Pacífico presentando la idea ante presidentes de empresas y organizaciones y encontré muy buena acogida. El BID quiere respaldar la construcción de plantas en conjunto con las empresas que producen los empaques y replicar el programa en otros países de América Latina”, agregó Berrío.

Beneficios para todos

El impacto de este modelo colaborativo en las áreas ambiental y social ha atraído el interés de empresas, instituciones y del público en general, que participan en él con acciones y motivaciones particulares. En las escuelas, por la recolección de volúmenes determinados de empaques flexibles, reciben de la Fundación mesas para los salones, parques infantiles o aulas ambientales. “El logro de las metas de recolección se respalda con los materiales obtenidos de las empresas que, a su vez, logran cumplir sus metas de sustentabilidad y cerrar el ciclo de gestión de los plásticos”, señala Berrío.

John Berrío López, director de la Fundación Botella de Amor.John Berrío López, director de la Fundación Botella de Amor.

Luego de la captación en los centros educativos y puntos de acopio, los materiales son llevados a las plantas de procesamiento que la Fundación tiene en Medellín y en Bogotá, donde las botellas se rompen para retirar el contenido de plásticos flexibles. Las botellas de PET se comercializan con empresas productoras de envases y los materiales de los empaques flexibles se aglutinan mecánicamente para aplicarles luego mejoradores de impacto y de punto de ignición que refuerzan sus propiedades.

Este material se vende luego como materia prima a las empresas que fabrican la madera plástica y con los recursos obtenidos de la venta se recaudan los montos necesarios para comprarles a estas mismas empresas sus productos: una vivienda o un parque, o mobiliario escolar.

“Es una relación de mutuo beneficio, en la que somos proveedores de materias primas de esas empresas y consumidores de sus productos terminados. A nosotros nos favorecen con sus compras y con la fabricación eficiente de los productos que requerimos en nuestros proyectos con las comunidades”, explica el director de la Fundación.

Respaldo amplio y definitivo

La construcción de vivienda de interés social es uno de los objetivos en los que la Fundación Botellas de Amor centra la mayor parte de su atención. En Colombia, se espera poder terminar este año cuarenta casas, y se tienen previstas, luego de la consolidación del modelo en Ecuador, otras cuatrocientas, además de planes con el gobierno en Panamá y otros países donde se adelantan los programas de recuperación. “Estamos en un momento de expansión muy interesante del proyecto de vivienda. Sabíamos que la solución era eficiente a nivel regional, pero no esperábamos una respuesta tan rápida”, le dice John Berrío a Mundo PMMI.

Este dinámico desarrollo ha estado soportado en la decisión de empresas líderes que ven en el modelo de la Fundación una solución de gran alcance ambiental y social. Grupos tan destacados como Nestlé, Nutresa, Alpina, Corona, Cementos Argos y Essentia, respaldan hoy en Colombia los proyectos y participan con sus empleados en las campañas de llenado de botellas con empaques flexibles.

Con el apoyo de la empresa privada, la Fundación Botellas de Amor espera construir plantas de procesamiento de los materiales recuperados en Ecuador, Argentina y Chile, que permitan escalar el alcance de los programas. “Necesitamos enamorar a las personas para que llenen las botellas y contribuyan con responsabilidad a gestionar los materiales que consumimos. El proyecto de la Fundación representa una solución importante al problema general de los residuos plásticos, para el cual se requiere el compromiso de empresas, ciudadanos y gobiernos en el logro de un objetivo común”, concluye Berrío.


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