Cepal plantea adversas proyecciones para América Latina en 2020 y diversas propuestas para mitigarlas

No obstante, para un sector industrial con una alta demanda de empaques como es el de alimentos, los efectos de la pandemia no parecen haber sido tan críticos, por lo menos en algunos países para los que Cepal ofrece datos de desempeño recientes.

Fuente: “Sectores y empresas frente al COVID-19: emergencia y reactivación”, Cepal, 2020
Fuente: “Sectores y empresas frente al COVID-19: emergencia y reactivación”, Cepal, 2020

Una revisión de los últimos pronósticos realizados por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Cepal, trazan un panorama de contracción de las actividades económicas, estimada en -9,1 % para este año. La entidad propone, a su vez, alternativas de respuesta a la compleja situación.

Una actualización de las predicciones que la Cepal había presentado unos meses atrás indica que la situación económica en la región decaerá más de lo previsto inicialmente, producto de la prolongada pandemia que se vive en el mundo. América Latina ha pasado a ser en las últimas semanas el epicentro de contagios y los impactos negativos se han acentuado en las actividades comerciales, de turismo y de remesas, según se expresa en el informe especial “Enfrentar los efectos cada vez mayores del COVID-19 para una reactivación con igualdad: nuevas proyecciones” [1], presentado el pasado mes de julio.

De acuerdo con el informe, “dado que tanto el choque externo como el interno se han intensificado, la región evidenciará una caída del Producto Interno Bruto (PIB) de -9,1 % en 2020, con disminuciones de -9,4 % en América del Sur, -8,4 % en América Central y México y -7,9 % para el Caribe (excluyendo Guyana), cuyo fuerte crecimiento lleva al total subregional a una contracción menor (de -5,4 %)”. En el estudio se informa que parte de los efectos negativos de la crisis de salud que vive el mundo se reflejan hoy de manera drástica en el comercio, los términos de intercambio, el turismo y las remesas, y una consecuencia directa de estas circunstancias será que este año el nivel del PIB per cápita de la región sea igual al que se registró en 2010, “es decir, habrá un retroceso de 10 años en los niveles de ingreso por habitante”, se señala en los pronósticos presentados.

También son desalentadoras las predicciones sobre variables como el empleo, que el informe estima para la región en 13,5 % de desocupación de la población, o 5,4 % más que el índice registrado en 2019. “El número de desempleados llegaría a 44,1 millones de personas” (en 2019 eran 26,1 millones), se lee en el estudio. Los indicadores de pobreza aumentarán igualmente en la región pasando de 185,5 millones de personas en 2019 a 230,9 millones este año y se abrirá aún más la brecha de desigualdad medida por el índice Gini, que se incrementaría entre 1 % y 8 % en los países analizados, con efectos acentuados en las economías grandes de la región.

Riesgos para la industria

Uno de los aspectos que se analizan en otro informe de Cepal: Sectores y empresas frente al COVID-19: emergencia y reactivación [2]  son los impactos que sufrirá la industria en su conjunto, que podrían afectar principalmente a los sectores industriales con mayor dinamismo tecnológico. “Esto significa que”, se lee en el estudio, “si no se implementan políticas adecuadas para fortalecer esas ramas productivas, existe una elevada posibilidad de que se genere un cambio estructural regresivo que conduciría a la reprimarización de las economías de la región”.

No obstante, para un sector industrial con una alta demanda de empaques como es el de alimentos, los efectos de la pandemia no parecen haber sido tan críticos, por lo menos en algunos países para los que el informe ofrece datos de desempeño recientes. En México, mientras la actividad manufacturera redujo su desempeño durante los primeros cuatro meses de este año en un 10 %, la industria de alimentos registró un aumento de 2,5 % de acuerdo con datos del INEGI; en Argentina, la producción industrial se redujo en un 10,9 %, en tanto que el sector de alimentos y bebidas creció en un 1,5 %; y en Colombia el comportamiento fue similar, la industria cayó en un 7,7 %, pero el sector de alimentos creció en un 6,1 %.

La afectación de las empresas

Los impactos negativos generalizados se traducen en importantes caídas en los ingresos de las empresas, que enfrentan serios desafíos para el cumplimiento de sus obligaciones laborales y financieras. En el informe se muestra cómo, hasta la primera semana de junio de este año, en Colombia la producción de un 97 % de las empresas se redujo o se paralizó; en Brasil este porcentaje asciende a 76 %; en Argentina, el 44 % de las empresas no contaban con la liquidez necesaria para pagar el 50 % de los salarios; en Chile, 37,5 % de las empresas redujeron el personal; en Uruguay, 59,4 % de las empresas enviaron a sus empleados al seguro de desempleo; y en Centroamérica, el 50 % de las empresas necesitarían entre cuatro y nueve meses para recuperar el nivel de facturación que tenían antes de la pandemia. “Aunque la crisis afecta a todas las empresas, el impacto será mucho mayor en el caso de las microempresas y las pymes”, se señala en el informe.

El análisis de la Cepal sobre los sectores y empresas frente al COVID-19 señala, además, el importante impacto que la pandemia ha tenido sobre “una estructura productiva y empresarial con debilidades que se han originado a lo largo de décadas”. En efecto, cuando se compara externamente con los índices de productividad laboral de Estados Unidos, los de América Latina dejan ver la amplia brecha existente: “En 1980 la productividad laboral latinoamericana alcanzaba el 36,6 % de la de los Estados Unidos. Después de una abrupta caída en esa década, y en menor medida en los años noventa, la productividad relativa de la región llegó a ser de apenas un quinto de la de los Estados Unidos entre 1999 y 2018”, se explica en el informe.

De otra parte, las restricciones al contacto social que se desprenden de las medidas de prevención tienen un efecto limitante de las actividades económicas. Estas restricciones irán atenuándose, de acuerdo con el informe de la Cepal, sin eliminarse por completo. El escenario de la reactivación comprende tres etapas, que el estudio define como:

1.     Relacionada con la emergencia y las medidas necesarias a muy corto plazo.

2.      Con focos de contagio controlados y convivencia con un virus que podría resurgir, y una economía funcionando a “media marcha”, con diferencias entre sectores.

3.      En la que existe ya una vacuna y no hay riesgo de contagio, lo que abrirá paso a una “nueva realidad económica y social”, que difiere en cada país de acuerdo con la duración de las dos primeras etapas.

Pero existirán también diferencias entre distintos sectores de las economías, con efectos más marcados como los que se han registrado en sectores con actividades que implican la aglomeración de personas, como es el caso del turismo, los espectáculos, la hotelería, los restaurantes y bares, y el transporte, entre otros. Para el caso de actividades productivas consideradas esenciales, como la producción de alimentos, desinfectantes, artículos de higiene y limpieza y medicamentos, entre otros más, los impactos de la pandemia serán menores.

Fuente: “Sectores y empresas frente al COVID-19: emergencia y reactivación”, Cepal, 2020Fuente: “Sectores y empresas frente al COVID-19: emergencia y reactivación”, Cepal, 2020Esta diferencia en los impactos de la pandemia sobre las distintas actividades productivas se relaciona también directamente con sus efectos sobre el empleo y el PIB, como bien lo expresa el informe cuando afirma que: “Cepal estima que un 34,2 % del empleo formal y un 24,6 del PIB de la región corresponden a sectores fuertemente afectados por la crisis derivada de la pandemia. Más aún, menos de la quinta parte del empleo y del PIB se generan en sectores que serían afectados solo de forma moderada”.

¿Qué están haciendo los gobiernos?

Aunque las medidas tomadas por los gobiernos varían entre los distintos países de América Latina y el Caribe, se han anunciado en muchos de ellos acciones fiscales y de respaldo a los sectores productivos para hacer frente a las adversidades impuestas por la pandemia. “Si bien los países de la región han anunciado medidas muy importantes, en la medida que se extiende el confinamiento se requieren esfuerzos adicionales para satisfacer necesidades básicas y sostener el consumo de los hogares”, señaló Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de Cepal, entidad que ha hecho propuestas para responder a la situación mediante acciones como la implementación de un ingreso básico de emergencia, un bono contra el hambre y otras iniciativas de respaldo a las empresas y a los trabajadores en riesgo.

Fuente: “Sectores y empresas frente al COVID-19: emergencia y reactivación”, Cepal, 2020Fuente: “Sectores y empresas frente al COVID-19: emergencia y reactivación”, Cepal, 2020En el informe Sectores y empresas frente al COVID-19: emergencia y reactivación se señala que aunque las medidas adoptadas por los gobiernos han sido importantes, siguen siendo insuficientes para mitigar los efectos de la pandemia. Una de estas medidas ha buscado reducir la destrucción de las capacidades de las empresas, pues sostiene que su cierre arrasaría con el saber empresarial, el capital físico y con cadenas productivas completas en la industria. Se muestran además en este Informe Especial n.º 4, publicado en julio, un cuadro con los anuncios de medidas gubernamentales de acuerdo con el objetivo buscado, en el que se destaca el énfasis que se ha dado en la región a la provisión de liquidez y de acceso al crédito para las empresas.

Respuestas a gran escala

Ante el panorama trazado, y considerando que la recuperación será más lenta y gradual de lo que inicialmente se había anticipado, la Cepal propone un conjunto de medidas que comprenden desde la ampliación de los plazos y alcances de las disposiciones adoptadas para mejorar la liquidez y el financiamiento de las empresas, hasta el respaldo de las grandes empresas en sectores estratégicos que resulten afectadas por la crisis, pasando por la realización de transferencias directas a las empresas para evitar la destrucción de sus capacidades.

Para el primer conjunto de medidas, la Cepal propone medidas tributarias como la postergación o cancelación del pago de impuestos o el adelanto de las devoluciones de impuestos; la suspensión del pago de servicios públicos hasta finales del año; y la flexibilización de las condiciones de crédito, en especial para las empresas de menor tamaño.

El respaldo a las grandes empresas resalta el papel que estas tienen en la creación de empleo formal y en las exportaciones de los países y su papel relevante en la generación de cadenas de proveedores. El informe señala que las pérdidas de empleo, capacidad productiva, tecnológica y exportadora son razones de peso para considerar la posibilidad de que el Estado participe en la recapitalización de grandes empresas de sectores estratégicos. De su supervivencia —se expone en el estudio— podría depender en gran medida la reactivación de las economías una vez superada la pandemia.

Las estrategias con las que se busca evitar la destrucción de las capacidades de las empresas comprenden la cofinanciación de la nómina en proporción a su tamaño (30 % para las grandes, 50 % para las medianas, 60 % para las pequeñas y 80 % para las microempresas), durante un periodo de seis meses; contribuciones en efectivo para los trabajadores autónomos formales; y el establecimiento de ingresos básicos de emergencia en 2020 para toda la población en situación de pobreza y pobreza extrema. Los costos de estas medidas ascenderían a un 2,7 % del PIB regional para el cofinanciamiento de la nómina de todas las empresas latinoamericanas en 2020, y a un 0,8 % para el caso de la contribución de los trabajadores autónomos formales.

Lecciones y acciones

La última sección del Informe Especial Sectores y empresas frente al COVID-19: emergencia y reactivación plantea acciones concretas que servirían para un tránsito de la emergencia de la pandemia a la reactivación de la economía. En primer lugar, el papel crucial de la industria en el proceso de crecimiento hace necesario su respaldo, protegiendo sus capacidades y realizando en las empresas inversiones que mejoren su productividad a través de la eficiencia que puede brindar la innovación.

Así mismo, en el informe de Cepal se consigna que una vez superada la pandemia, se producirán cambios importantes en las empresas y en la organización de las cadenas productivas que comprenden desde cambios en las condiciones de seguridad para los trabajadores, clientes y proveedores hasta nuevas maneras de operar y de concebir los modelos de negocios. En estos nuevos escenarios serán claves las tecnologías digitales y la toma de decisiones estará respaldada cada vez más por la adquisición, procesamiento e interpretación de grandes cantidades de información.

Externamente, las nuevas condiciones impuestas por la pandemia modificarán la interdependencia de la economía mundial y cuestionarán la gran dependencia de muchos sectores de la industria de la oferta de partes y componentes producidos en China. Igualmente, el informe señala un aumento en el proteccionismo que podría favorecer el traslado de las operaciones de algunas empresas a sus países de origen o a destinos cercanos.

Las dificultades enfrentadas por las cadenas de suministro —se lee también en el informe— podrían traducirse en una valorización de los productores locales y en el fomento de mecanismos de integración productiva en la región, tanto en la producción como en creación de nuevas cadenas de suministro.

El informe de la Cepal es concluyente al aseverar que ante una probable reactivación en el mediano plazo, basada más en la utilización de la capacidad ociosa que en nuevas inversiones, será fundamental “la forma que adopte la reactivación”, pues esta determinará si los países latinoamericanos repiten el camino que los condujo a la debilidad económica y social o si “sentarán los fundamentos de un cambio estructural progresivo”. Para alcanzar este cambio se propone en el informe la implementación de acciones que permitan superar las debilidades estructurales de las economías latinoamericanas, lo que supone, “poner en marcha políticas industriales para el desarrollo de sectores que permitan realizar un cambio estructural hacia una mayor productividad e innovación, una mayor generación de empleos de calidad y una mayor sostenibilidad ambiental”.

Fuentes:

[1] Fuente: Informe “Enfrentar los efectos cada vez mayores del COVID-19 para una reactivación con igualdad: nuevas proyecciones” CEPAL, 2020.

[2] Fuente: “Sectores y empresas frente al COVID-19: emergencia y reactivación”, CEPAL, 2020

Más en Procesamiento