Webinar de EXPO PACK México: Economía circular tendrá sus propias normas ISO

Los avances en la definición de 4 nuevas normas ISO para la aplicación del concepto de la economía circular en todo el mundo, y 3 ejemplos latinoamericanos exitosos en empaque sustentable, fueron ejes de la presentación de la experta mexicana Nydia Suppen

Nydia Suppen es la actual vicepresidenta del Comité de Análisis de Ciclo de Vida de la Organización Internacional de Normalización, ISO, y funge como el vínculo entre ese comité y el Comité de Economía Circular de la entidad.
Nydia Suppen es la actual vicepresidenta del Comité de Análisis de Ciclo de Vida de la Organización Internacional de Normalización, ISO, y funge como el vínculo entre ese comité y el Comité de Economía Circular de la entidad.

Un anuncio exclusivo hecho por Nydia Suppen al inicio del webinar fue la discusión que está teniendo lugar hoy internacionalmente para definir cuatro normas orientadas a promover la estandarización de la economía circular, un trabajo adelantado bajo la dirección de la Organización Internacional de Normalización (ISO).  

Suppen es la actual vicepresidenta del Comité de Análisis de Ciclo de Vida de la ISO, y funge como el vínculo entre este comité y el Comité de Economía Circular. De manera que esta ponencia no podría haber sido más oportuna.

Señalando que el trabajo con la ISO se encuentra en proceso, y que se están definiendo conceptos y buscando consenso sobre qué es la economía circular, la doctora Suppen mostró el marco para la medición de la circularidad, que servirá para acuerdos posteriores establecidos por los gobiernos, las empresas y la sociedad en general.  

En el momento se están escribiendo las siguientes cuatro normas para la economía circular:

- La norma ISO 59004: Para definir los principios, la terminología y los sistemas de gestión.

- La norma ISO 59010: Una guía para la implementación y aplicaciones sectoriales.

- La norma ISO 59020: Define indicadores que permitan medir la circularidad de los procesos.

- La norma ISO 59031: Define aspectos específicos de la economía circular.

En este proceso se están revaluando algunos paradigmas, y uno de estos es el enfoque preponderante del reciclaje dentro del modelo de la economía circular. “El reciclaje es solo uno de los elementos del concepto de la economía circular, uno muy importante, pero no el único”, señaló Suppen, resaltando que esta es una de las conclusiones de los análisis que realizan grupos multidisciplinarios de expertos de la ISO para plantear la necesidad de alcanzar modelos en los cuales los residuos sean mínimos o inexistentes.

En las normas ISO de economía circular que se están acordando en este momento, un aspecto de gran relevancia es un enfoque que va más allá de la medición de los aspectos ambientales para incluir también las esferas social y económica.En las normas ISO de economía circular que se están acordando en este momento, un aspecto de gran relevancia es un enfoque que va más allá de la medición de los aspectos ambientales para incluir también las esferas social y económica.En el esquema del reciclaje como elemento de la economía circular existe un componente que aún no se ha integrado por completo, y que es necesario para el buen éxito de todas las iniciativas: y es el de la participación de los usuarios y consumidores de los productos; “todavía tenemos que avanzar muchísimo en la educación, y en encontrar la manera de proporcionar los medios para el acopio, y para que todos los esfuerzos que se desarrollen tengan éxito, en cualquiera de las distintas modalidades existentes para el reciclaje”, afirmó Suppen durante el webinar de EXPO PACK México y Mundo PMMI.

Más allá del concepto de las erres

En la concepción de una manera responsable de producir, consumir y disponer se han identificado diversas acciones que contribuyen a potenciar el valor y el uso de los productos y materiales: reciclar, reducir, remplazar, recuperar, reutilizar, rediseñar y renovar son medidas que se aplican en el propósito de crear esquemas sustentables que han allanado el camino hacia modelos más racionales.

“En la economía circular, como se está definiendo ahora, buscamos que no existan desperdicios, lo que implica un reto para todos: los diseñadores, los miembros de la cadena de valor, los consumidores a través de la educación y, por supuesto, los gobiernos que deben tomar parte en la creación de la infraestructura necesaria”, destacó Suppen, invitando a los asistentes a transformar paradigmas y a conocer otros aspectos de la economía circular. La especialista en este tema animó a todos los asistentes a sumarse a los esfuerzos de estandarización con aportes a las mesas y organismos nacionales de normalización, y a conocer y aplicar las normativas una vez se hayan definido y publicado.

En las conversaciones para la definición que adelantan los comités de la ISO, la economía circular está concebida como un sistema económico que permite un flujo circular de los recursos, lo mismo que regenerarlos, retenerlos o agregarles valor para contribuir al desarrollo sustentable.

En las normas que se están acordando, un aspecto de gran relevancia es un enfoque que va más allá de la medición de los aspectos ambientales para incluir también las esferas social y económica.

 “La circularidad no se da tan solo en productos o servicios, sino que se está proponiendo un modelo macro, con el componente adicional de la función del producto que vincule sus impactos al consumo y a la producción”, agregó la especialista.

Pasos en el avance hacia la economía circular

En las conversaciones que se adelantan para la definición de las normas ISO sobre economía circular, se ha esbozado un esquema de 8 puntos, que servirá para la implementación de actividades que conducen a mejoramientos importantes, con incidencia en las áreas de producción, consumo y fin de vida.

En las conversaciones que se adelantan para la definición de las normas ISO sobre economía circular, se ha esbozado un esquema de 8 puntos, que servirá para la implementación de actividades que conducen a mejoramientos importantes, con incidencia en las áreas de producción, consumo y fin de vida.En las conversaciones que se adelantan para la definición de las normas ISO sobre economía circular, se ha esbozado un esquema de 8 puntos, que servirá para la implementación de actividades que conducen a mejoramientos importantes, con incidencia en las áreas de producción, consumo y fin de vida.Fuente: Centro de Análisis de Ciclo de Vida y Diseño Sustentable, CADIS.

En la primera de estas áreas, la de la producción, las medidas identificadas son:

1.     Gestión de recursos y adquisiciones circulares: En este aspecto se destaca el uso de recursos renovables y de fuentes de manejo sustentable, especialmente certificadas, tanto para los residuos como para la energía y los materiales. A lo anterior se suma la práctica de realizar adquisiciones sustentables que contribuyan al modelo circular.

2.      Ecodiseño circular: Esta manera de diseñar implica, además de la incorporación de elementos para una menor huella ambiental, una mayor funcionalidad y valor. En el diseño existe un gran campo para la innovación, para desarrollar un “pensamiento de bucle”. Como lo expresó Suppen: “y para que lo que salga al mercado no se convierta en un residuo”. Un tercer elemento en esta área lo constituye la creación de sistemas regenerativos o restaurativos.

3.      Simbiosis industrial y territorial: Este concepto comprende el intercambio de recursos y una decisión de compartir infraestructuras y servicios, bien sea territorialmente o en un nivel empresarial, además del intercambio de conocimientos.

4.      Enfoque funcional: En el espectro de la producción, esta medida comprende conceptos como el de mayor uso posible de los productos, la manera más efectiva de mantener el valor durante el periodo de tiempo más extenso, con la capacidad adicional de consumir en su producción la menor cantidad de recursos, materiales y energía.

En la segunda fase, la del uso, los parámetros identificados por los investigadores para la definición de las normas ISO sobre economía circular incluyen:

5.      Extensión de la vida útil: Buscar que los productos sean durables y resistentes es el primer paso en la fase del consumo, con bajos ciclos de mantenimiento y la posibilidad de reusarse muchas veces a través de múltiples ciclos, propiciados por su capacidad de ser limpiados, inspeccionados o de recibir mantenimiento.

6.      Uso responsable: El consumo responsable está dando paso al “consumo responsable” y a un cambio en la mentalidad de los compradores, lo que ha llevado a métodos de adquisición de productos de segunda mano o reacondicionados, o a prácticas como las del consumo colaborativo o a la compra conjunta.

7.      Logística inversa: En este concepto se integra el transporte de recursos no deseados, o que no se vendieron, de regreso a la cadena de suministro.

Por último, en la fase de fin de vida, el aspecto esencial se conoce como:

8.      Nueva vida de productos y materiales: Una idea que busca maximizar la mayor cantidad de producto y de material que pueda tener una nueva vida, minimizando a la vez la cantidad de los residuos, y ampliando al máximo el número de ciclos en que pueda reutilizarse. Estas acciones se complementan con la implementación de procesos de recuperación.

“En este sentido avanzan las conversaciones y definiciones, con una concepción que va más allá de simple reciclaje y con una apertura a la adopción de un concepto amplio de ciclo de vida”, expresó Suppen al finalizar su explicación sobre el desarrollo de las normas en las que se trabaja actualmente en los comités de estandarización en distintos países.

A través del prisma de las ocho medidas circulares presentadas durante el webinar, Suppen mostró a los asistentes tres ejemplos de modelos exitosos con empaques producidos en América Latina, y consultó a los participantes acerca de su percepción sobre la presencia en ellos de las medidas descritas para su producción, uso y nueva de vida.

Tres casos latinoamericanos exitosos de economía circular

Con los casos de un empaque flexible de leche entera de la marca Auralac para el mercado colombiano, producida por la empresa Plastilene; los envases para la bebida Tropical desarrollados por la empresa costarricense Fifco; y una caja de cartón del productor mexicano de empaques  Titán, Suppen resaltó cómo diversas empresas en toda América Latina están avanzando decididamente en la adopción de prácticas de producción, consumo y disposición sustentables, y en la estructuración de un modelo circular, en oposición al lineal que ha prevalecido hasta ahora.  

En el primero de los casos presentados, se mostró cómo en el empaque de la leche Auralac se integran ya varios de los ocho elementos de circularidad presentados por Suppen, para otorgarle propiedades que van más allá de la simple capacidad de ser reciclado. Los asistentes miraron el ejemplo y decidieron a través de un rápido sondeo en cuáles de las áreas de producción, uso y nueva vida cumplía con las medidas identificadas. La percepción mayoritaria fue que el empaque de Auralac respondía a requerimientos de circularidad en todas las fases del proceso, con tareas todavía en desarrollo en cuanto a la etapa de uso.

Plastilene, la empresa productora del empaque trabaja actualmente en un modelo de negocio para cerrar el ciclo de vida del plástico, con un enfoque que comprende la participación activa de clientes, proveedores, y la atención a los aspectos ambientales para crear productos que potencien su portafolio sustentable. La empresa colombiana integra además en su esquema las áreas de la responsabilidad social y la gestión de oportunidades financieras para proyectos sustentables, y vigila y participa en el cumplimiento de las regulaciones de la industria.

Plastilene cubre las etapas de inicio de vida con medidas de ecodiseño, explicó Suppen, realizando medición de la huella, análisis de ciclo de vida, el remplazo de materiales, y el uso de contenidos reciclados, además de la utilización de sus empaques recuperados en aplicaciones agrícolas o en la producción de estibas.

Los envases de la bebida Tropical de Fifco fueron considerados por los asistentes como poseedores de propiedades de circularidad presentes en mayor grado en la fase de uso. “El sector de envases está haciendo muchas cosas interesantes, que a veces no se vinculan tan fácilmente con la economía circular”, dijo Suppen al referirse al caso presentado en el que Fifco tiene una simbiosis industrial con la cementera Cemex para compartir la flota de camiones y reducir de esta manera la emisión de gases. La empresa costarricense es la primera en haber logrado recuperar en América Latina más del cien por ciento de sus envases plásticos y ha incluido en sus productos el sello “Ecocoin” para estimular a los usuarios en Costa Rica y otros países latinoamericanos a llevar los envases limpios y separados, y recibir en retorno descuentos y beneficios económicos: El grupo trabaja también en asocio con la fundación Océanos en la gestión responsable de residuos para la protección de los mares, y está aplicando así mismo una política de compras y clientes sostenibles. “Todos estos aspectos, que antes parecían desvinculados de un modelo circular, debemos documentarlos e integrarlos a los productos que se estén evaluando”, señaló Suppen refiriéndose al caso de Fifco.

En el caso de la empresa mexicana productora de empaques Titán, que se ilustró con una caja de cartón, las respuestas al sondeo entre los asistentes sobre propiedades de circularidad se orientaron en mayor medida hacia el área de final de vida, una percepción confirmada por las declaraciones de la empresa sobre la adopción de un modelo de economía circular en el que todos sus productos cumplen un ciclo de vida de 360 grados. Titán, se informó en la presentación, hace un énfasis especial en acciones como la gestión de recursos en temas de renovabilidad y transporte, en la medición de la huella ambiental.

El ejercicio de evaluación propuesto a los asistentes del webinar de EXPO PACK México y Mundo PMMI sirvió para enfatizar la necesidad de comunicar a través de los empaques las iniciativas que las marcas están adelantando en su avance hacia la economía circular. “El reto ahora es saber cómo se están midiendo los elementos de la circularidad a nivel del producto y poder definir cómo comunicarlos”, concluyó Nydia Suppen.

Para conocer en detalle los ejemplos de los casos de éxito mostrados, y ver la presentación completa del webinar “Modelos exitosos de economía circular y empaques en América Latina” de clic aquí.

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