Innovación en empaque para alargar maduración de frutas fue premiada por Real Academia de Ingenieros de Inglaterra

Una investigación en empaque adelantada por académicos resuelve para los exportadores colombianos de frutas tropicales varios problemas en sus envíos a destinos lejanos.

El profesor César Sierra, en la foto, espera pasar a la fabricación de altos volúmenes de su envase para alargar maduración de frutas, respaldado por inversionistas y empresarios de los sectores de plásticos y empaques.
El profesor César Sierra, en la foto, espera pasar a la fabricación de altos volúmenes de su envase para alargar maduración de frutas, respaldado por inversionistas y empresarios de los sectores de plásticos y empaques.

Con el nuevo desarrollo de envase se logra mantener la frescura de las frutas por un periodo de hasta sesenta días sin afectar sus propiedades organolépticas.

Los largos trayectos que recorren las frutas colombianas en los barcos que las llevan a los mercados de Estados Unidos y Europa generan un proceso de transformación en sus propiedades que pone en riesgo su integridad y su vida útil en los puntos de venta.

Los exportadores de Colombia, un país productor que ofrece a los mercados del mundo variedades tropicales de primera calidad, normalmente pierden por problemas de sobremaduración y deshidratación excesiva alrededor del 15% de los volúmenes enviados al exterior.

Controlar estos procesos se ha convertido, por lo tanto, en una prioridad para los agricultores y para el Gobierno colombiano, y es un tema que el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural respalda con la realización de estudios y diagnósticos. Paralelamente, desde la academia en Colombia se buscan también respuestas a los problemas que afectan a los agricultores, con resultados que muestran avances importantes en el hallazgo de soluciones viables y efectivas.

En los laboratorios de la Facultad de Ciencias del Departamento de Química de la Universidad Nacional de Colombia, en su sede de Bogotá, un equipo conformado por el profesor César A. Sierra –PhD en físicoquímica orgánica de la Universidad de Massachussets— y los estudiantes Alejandro Gutiérrez y Sugey M. Martínez emprendió desde hace siete años la tarea de investigar a fondo sobre estos procesos, respaldados por la información reservada y la experiencia que le brindó la empresa OCATI en el campo de la exportación de frutas.

Fundada en 1988 en Chía, Colombia, OCATI produce, empaca y comercializa frutas y vegetales frescos, y las exporta a 27 países. Su oferta incluye el espectro completo de frutas exóticas colombianas como el maracuyá, la pitaya, la feijoa, la uchuva (o baya de oro) y la gulupa –también conocida como el maracuyá morado.

La gulupa es una fruta de origen amazónico, con un sabor exquisito, ligeramente similar al del maracuyá, y con un alto contenido de proteínas, vitaminas y minerales. Las exportaciones de gulupa representan cerca del 20% de las ventas al exterior del sector de frutas exóticas colombianas, especialmente destinadas a los consumidores de Holanda y Alemania.

Las exportaciones de gulupa representan cerca del 20% de las ventas al exterior del sector de frutas exóticas colombianas, especialmente destinadas a los consumidores de Holanda y Alemania.Las exportaciones de gulupa representan cerca del 20% de las ventas al exterior del sector de frutas exóticas colombianas, especialmente destinadas a los consumidores de Holanda y Alemania.

Proyecto de largo alcance

El resultado de la investigación, desarrollo y las pruebas realizadas consiste en una película polimérica que contiene aditivos y características fisicoquímicas con la propiedad de retrasar los procesos de maduración y deshidratación normales en frutas y verduras. “El aditivo antimaduración tiene mucha afinidad química con la molécula del etileno, que es la fitohormona que les señala a las frutas el comienzo de su proceso de maduración”, dice el profesor Sierra, “la nueva solución de empaque absorbe esa molécula y la retiene, impidiendo que la señal se replique”. Las bolsas fabricadas con este polímero retrasan también el proceso de deshidratación, y, dependiendo del espesor de la película y de algunas características especiales del material, reducen la pérdida de agua de un 5%, que es el porcentaje normal en una bolsa convencional, a 0,02% con la nueva solución de envase. Con esta solución, del 15% del volumen de las frutas exportadas que se pierde hoy durante el transporte, podría pasarse a un 2 o 3% cuando se empaquen en las bolsas fabricadas como parte del proyecto. Con el nuevo material se logra mantener la frescura de las frutas por un periodo de hasta sesenta días sin afectar las propiedades organolépticas como sabor, olor y color, característicos de un fruto fresco.

Con el nuevo desarrollo de envase se logra mantener la frescura de las frutas por un periodo de hasta sesenta días sin afectar sus propiedades organolépticas.Con el nuevo desarrollo de envase se logra mantener la frescura de las frutas por un periodo de hasta sesenta días sin afectar sus propiedades organolépticas.

El material de empaque desarrollado por el equipo de la Universidad Nacional de Colombia amplía el número de metodologías utilizadas para la prevención del deterioro de la calidad de las frutas, sin la presencia de un componente dentro de las bolsas —como tradicionalmente se ha hecho—, integrando el aditivo dentro de la película y haciéndolo invisible para el ojo humano.

El empleo y manejo del aditivo, así como algunas características fisicomecánicas del empaque, se ajustan de acuerdo con las propiedades y características de cada fruta en particular y se utiliza, además, para el control de enfermedades causadas por la formación de hongos durante el transporte. “Debido a las características particulares de cada fruta hemos desarrollado empaques diferentes para cada caso”, explica el profesor Sierra.

Reconocimiento internacional

El impacto que esta innovación del equipo investigador puede tener sobre la prolongación de la vida de las frutas y de otros productos perecederos fue una de las consideraciones que llevaron a los jurados del “Premio al Liderazgo en Innovación”, organizado por la Real Academia de Ingenieros de Inglaterra, a otorgarle un reconocimiento a esta iniciativa en noviembre pasado. En este evento de dos semanas realizado en Londres, se presentaron proyectos emprendedores de Brasil, México, Perú y Colombia, donde además de recibir capacitación sobre el proceso de creación de un “Spin-off” por parte de reconocidos emprendedores de toda Europa, los participantes recibieron entrenamiento sobre el proceso de preparar un “pitch” relacionado con su emprendimiento. Y durante los días finales del curso, todos los participantes realizaron su “pitch” frente a un jurado conformado por posibles inversionistas, quienes evaluaron aspectos como el potencial de negocio, fortalezas y debilidades tecnológicas, viabilidad técnica, y viabilidad comercial.

De acuerdo con el profesor Sierra, los ingenieros, emprendedores e inversionistas británicos que participaron del reconocimiento de la Real Academia de Ingenieros de Inglaterra consideran “que esta tecnología aplicada tiene muy alto potencial para su futura comercialización”.

Alto potencial comercial

Las ventajas económicas para los exportadores, sumadas a la posibilidad de que los empaques producidos con el nuevo material puedan utilizarse en aplicaciones domésticas y reduzcan los niveles de desperdicio de alimentos, son razones suficientes para prever un positivo avance de la iniciativa en el futuro. “Nosotros consideramos este proyecto como una plataforma tecnológica que puede tener impactos económicos y sociales importantes, tanto para grandes como para pequeños productores y trabajadores, y, además, puede propiciar la creación de nuevas empresas y alentar el desarrollo de nuevas tecnologías”, afirma el director del equipo investigador.

De la producción limitada en las instalaciones de la Universidad Nacional, realizada con equipos dedicados a actividades docentes, el profesor César Sierra y sus colegas esperan pasar a la fabricación de altos volúmenes, respaldados por inversionistas y empresarios de los sectores de plásticos y empaques que ven importantes campos de aplicación para los nuevos materiales. En 2017, el Gobierno colombiano aprobó una ley que permite a los docentes universitarios la creación de empresas con base tecnológica desarrolladas por los centros docentes. “La patente del aditivo será de propiedad de la Universidad, y seremos socios con los inversionistas. Probablemente, la Universidad le licencie la tecnología a una empresa y esta le pague dividendos”, señala el profesor Sierra.

Para el primer trimestre de este año se espera la producción de las pruebas piloto por parte de dos empresas, para su uso en despachos marítimos de gulupa y banano, dos frutas producidas en Colombia que tienen mercados amplios y precios muy atractivos en Europa. “Hay que creer y apoyar lo que se desarrolla en nuestro país, y es necesario seguir haciendo esta triangulación entre el Estado, la academia y la industria, porque cuando estas tres fuerzas se unen se generan resultados importantes y de gran impacto para el país”, concluye el director del equipo investigador responsable de este innovador desarrollo.

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